sábado, 25 de junio de 2011

Transmigración de las almas en las religiones dhármicas


Nadie quiere que le recuerden cuan difícil resulta conciliar la existencia del mal con la omnipotencia y la soberana bondad de Dios.
Sigmund Freud S. XIX y XX d.C.

Para el pueblo oriental, lo verdaderamente importante de una enseñanza, no es quién la escribió, o la pensó, o la transmitió, sino la enseñanza en sí. Por eso, sus textos religiosos son compendios de ideas, enseñanzas, reflexiones de muchos de los sabios que nos precedieron, sin importar su nombre.

Para nosotros los occidentales es necesario conocer quién es el creador de las ideas que se transmiten. De esta forma podemos estudiar a la persona, no su mensaje, y darle o no credibilidad a sus ideas. Sin embargo, los orientales no se detienen a investigar al sabio, sino que le conceden credibilidad o no, directamente a sus ideas. Y si las aceptan, se despreocupan del emisor.

Es por ello que no es posible reconstruir la historia de la idea de la transmigración de las almas, para analizar sus orígenes de autor, mitológicos o sociales. Pero si hay otras muchas reflexiones que hacer sobre ella.


La reencarnación, metempsicosis, transmigración de las almas, tiene su origen, una vez más, en el mito, en la inventiva de nuestros predecesores, que de una forma, quizás interesada, quizás con convencimiento de la verdad que transmitían, y en todo caso inconscientes de la repercusión cultural histórica que tendría para la humanidad, lanzaron al mundo sin, a mi juicio, demasiada reflexión.

En el pensamiento religioso hinduista, la creencia en la transmigración aparece por primera vez en forma doctrinal en las escrituras religiosas indias llamadas Upanishad, que reemplazaron a los antiquísimos textos épicos no filosóficos llamados Vedas (entre el 1500 y el 600 a. C.). Las Upanishad fueron escritas entre el 400 a. C. y el 1600 d. C.


Me voy a detener un poco en los Vedas (literalmente ‘conocimiento’, en sánscrito) que se denominan a cuatro textos muy antiguos, base de la desaparecida religión védica, precursora de la religión hinduista.

En conjunto, los cuatro Vedas, las decenas de Upanishads y el Vedanta sutra se llaman shruti (‘lo escuchado’), la “revelación comunicada oralmente por Dios a algunos sabios en el pasado”. De nuevo nos encontramos con revelación divina directamente transmitida desde la boca de Dios a los oídos del elegido (igual que Zoroastro, igual que Mahoma, igual que Moisés, igual que Jesús...).

De entrada voy a sacar una conclusión lógica de estas revelaciones divinas. Es muy sencilla: los mensajes transmitidos por Dios a aquellos que recibieron su palabra, no son similares. Cabe por tanto una conclusión de posibilidades. O bien no es el mismo dios el que transmite el mensaje, o bien sí es el mismo dios pero ha cambiado de ideas, o bien estas revelaciones fueron fruto de la inventiva o de la alucinación psíquica de los que las recibieron (aunque fuese una inventiva bienintencionada, que no lo dudo en absoluto).


A- Cada Veda se subdivide en dos partes claramente identificables:


1. Mantras, esto es, las palabras de oración y adoración dirigidas al fuego, a alguna forma del Sol o a alguna forma del aire, cielo, viento, etc. (en ningún caso a un dios) con pedidos de riqueza, salud, longevidad, ganado, hijos, victoria, e incluso perdón de los pecados (las crónicas preocupaciones del ser humano).
2. Bráhmana, consistente en explicaciones detalladas para llevar a cabo ceremonias en las que se podían utilizar con provecho los mantras.


Los mantras son también tres:

1. Rich (Rig), los cuales son versos en alabanza, con métrica, compuestos para ser recitados en voz alta, y plegarias litúrgicas para recitar en los sacrificios.
2. Iáyus (Iáyur), que están escritos en prosa para murmurarse durante un sacrificio de fuego.
3. Sāman (Sāma), versos métricos para ser recitados durante las ceremonias de la planta soma (droga psicotrópica que sólo los sacerdotes bráhmanas podían utilizar) (estoy totalmente convencido de que estas alucinaciones artificiales son origen de muchas de nuestras creencias actuales).


B- Upanishad designa a cada uno de los más de 200 libros sagrados hinduistas escritos en idioma sánscrito entre los siglos IV a.C. y siglo XVI d.C., de los que no se conservan la mayoría de los autores por la explicación inicial a esta entrada.

Upa ni-shad significa ‘sentarse más bajo que otro (para escuchar respetuosamente sus enseñanzas).

Frente a la religión oficial expresada en los Vedas, las Upanishad presentan una nueva cultura, ligada al mundo de los artesanos y comerciantes de las ciudades del norte de la India, que concibieron formas de vida y gobierno más flexibles y participativas (ya hemos hablado de este hecho sociocultural que se repitió en todo el mundo). En este ambiente, muchas personas rechazaron la religiosidad y ceremonias de los Vedas y reaccionaron contra el poder de los sacerdotes bráhmanas. Entonces se escribieron las Upanishad y aparecieron nuevos grupos religiosos, como el yainismo y el budismo.


Las Upanishad se basan probablemente en las experiencias de personas que, cansadas de la religión oficial, se retiraron a los bosques para vivir como ascetas o ermitaños, pensaron por su cuenta y luego difundieron sus ideas. Los autores de estos libros se reunían para escuchar la palabra de algún maestro espiritual y conversar sobre la divinidad.

Frente al politeísmo de los Vedas, la doctrina upanishádica defiende la existencia de una divinidad Brahman única y absoluta, que a veces se identifica con el creador del universo (el dios Brahmá), a veces con su conservador (Visnú) y a veces con su destructor (Shivá).


En las Upanishad se dice que el hombre está conectado con la divinidad y puede llegar a identificarse con él «a través del hilo que une este mundo con el otro mundo y con todas las cosas». La salvación consiste en comprender que la realidad eterna es igual al atma, el alma de cada individuo.

Para la nueva doctrina, todo lo que sucede está constantemente cambiando, siguiendo un ciclo que se repite. En ese ciclo, cada ser persigue realizar su dharma, aquello para lo que está hecho. El dharma del agua es fluir; el del fuego, quemar; el del pez es nadar; el del ave, volar. El dharma del ser humano consiste en alcanzar la salvación y unirse a la divinidad.


El tema principal de las Upanishad es la naturaleza del Brahman (el alma universal) y la doctrina fundamental expresada es la identidad del atma con el Brahman. Las Upanishad expresan las formulaciones de esta verdad doctrinal. En las Upanishad se habla de otros temas como la naturaleza y propósito de la existencia, diversas formas de meditación y culto, escatología, salvación y se expone de manera bastante detallada la teoría de la transmigración de las almas, en la que el concepto de “Karma” es principal.


Tanto el budismo como el hinduismo creen que mediante la práctica de esas respectivas religiones, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos (que se enumeran igual en ambas religiones):

1. nacimiento
2. enfermedad
3. vejez
4. muerte.

Usualmente se asocia el karma con la reencarnación, ya que una sola vida humana no alcanzaría para experimentar todos los efectos de las acciones realizadas («cobrar» todo el bien que se ha hecho o «pagar» todo el mal que se ha realizado en vida).


En religiones teístas (como el hinduismo o el cristianismo) existe el concepto de alma. Bajo el punto de vista del karma, la reencarnación sería la nueva encarnación del alma en un nuevo cuerpo físico, en tiempo futuro, en el útero de una nueva madre.

En el hinduismo, el concepto de alma individual, o jiva-atman, es una chispa del Espíritu Divino (atman) que todos tenemos, a diferencia del budismo, en que el objeto de la reencarnación corresponde a un registro de la mente.


Se entiende que existe un estado de pureza y sabiduría original, latente pero dormido, en la vida de todos los seres humanos. En el concepto oriental el ser humano olvida su naturaleza superior y se identifica erróneamente con el cuerpo en cada nuevo nacimiento.

La reencarnación —o transmigración de las almas— es el paso hacia la siguiente existencia física. El karma determina las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida. Sin embargo, el estado de pureza y sabiduría latente sigue intacto y desarrollándose lenta y progresivamente vida tras vida, en una especie de evolución espiritual del alma/cuerpo astral a través de numerosos cuerpos físicos y personajes, un largo viaje desde nuestra naturaleza inferior o animal hasta nuestra naturaleza superior o divina.
eitero en la idea de que los mensaje religiosos a lo largo de la historia de la humanidad son fruto de las circunstancias sociales, interesadas o no, tal como acabamos de volver a analizar, y sin duda nacen de la imaginación de un hombre desconcertado, que no comprende lo que le rodea, y además no asume la muerte como el último paso natural de la vida.


Como conclusión me reitero en la idea de que los mensaje religiosos a lo largo de la historia de la humanidad, interesados o no, con ánimo de engaño, o con convencimiento de verdad, son fruto de las circunstancias sociales, tal como acabamos de volver a analizar, y sin duda nacen de la imaginación de un hombre desconcertado, que no comprende lo que le rodea, y además no asume la muerte como el último paso natural de la vida.

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