jueves, 25 de agosto de 2011

Si fuésemos 100 personas en el mundo


Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista.
Hélder Câmara- Teólogo de la liberación- S- XX d.C.


Si redujésemos la población mundial a 100 personas, manteniendo las proporciones actuales, tendríamos un mundo así:


61 asíaticos
13 africanos
12 europeos
8 norteamericanos
5 suramericanos y caribeños
1 Oceanía

50 mujeres
50 hombres

47 viven en área urbana

9 son discapacitados

33 cristianos
18 musulmanes
16 no religiosos
14 hinduistas
6 budistas
13 practican otras religiones

43 viven sin sanidad básica
18 viven sin agua potable

6 personas poseen el 59% de la riqueza mundial

13 están hambrientos

14 no saben leer
7 tienen educación a nivel secundaria o superior

12 tienen ordenador
3 tienen conexión a internet

1 adulto de entre 15 y 49 años tiene sida

Se gastan 1,12 trillones de dólares en gastos militares
Se gastan 100 billones de dólares en ayuda al desarrollo

Si tienes comida, ropa, cama y casa, eres uno de las 25 personas más ricas del planeta

18 luchan por sobrevivir con 1 dolar al día
53 luchan por sobrevivir con 2 dólares al día


Un mundo mejor es posible, y depende de ti.
Se tú el cambio que deseas ver en el mundo- Ghandi

miércoles, 24 de agosto de 2011

Ahora y siempre, siempre y ahora.



Pobre no es el hombre cuyos sueños no se han realizado, sino aquel que no sueña.
Marie Von Ebner  S. XIX d.C.

El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va.
Antoine de Saint-Exupéry S. XX d.C.


Sí, liberados de la carga de las consecuencias de nuestros actos, de lo que habrá de pasar, de lo que vendrá después, del eterno futuro a cargo de nuestro efímero presente. Liberados del temor, del miedo, del juicio, del otro futuro. 

Ahora nos pertenecemos a nosotros mismos.

Somos libres.

Podemos pensar en nosotros ahora y aquí. Dedicarnos a nosotros mismos. Ser nosotros. Complacernos.

Podemos perseguir nuestros sueños más allá de sus consecuencias. Somos conscientes de la brevedad de nuestra existencia, nuestra única vida, nuestra única oportunidad de ser felices, de hacer felices a los que amamos, de compartir ilusiones, de sonreír cada momento, de emocionarnos con un cuadro o con el vuelo de una mariposa, de soñar con valentía y decisión.

No habrá nuevas oportunidades de amar hasta que nos duela el corazón. Ni de compartir momentos. Ni de intercambiar palabras, ni de ser creativo, ni de ser generoso, ni de caminar despacio por una playa desierta, ni de ser feliz.

Querido hermano, querida hermana, detente unos segundos y obsérvate. Tu vida, tu gente, tu día a día, tu pasado, tu camino, tu futuro...y elígete...toma las riendas de tu vida. Sé quién deseas ser. Ahora.

Ha llegado tu momento, éste es mi mensaje. 

Ha llegado el momento de los hombres. 

Ha llegado la hora de la hermandad y de cada uno de nosotros.

Se acabaron los tiempos del miedo y la incertidumbre. 

Es tu tiempo, mi amor, nuestro tiempo.

Ahora y siempre. Siempre y ahora.

Nuestro eterno y efímero tiempo.

Único y sólo nuestro, sólo tuyo.


domingo, 7 de agosto de 2011

El cielo sí existe



La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.
Ortega y Gasset- S. XX d.C.


¿Acaso no se toca el cielo al saciar tu sed con un vaso de agua fresca?, ¿o tu apetito con un buen pan recién salido del horno?, ¿no es el cielo su aroma?
¿No alcanzas el cielo en el calor del hogar en una gélida noche de invierno?
Yo sí.


¿Acaso no es el cielo un límpido amanecer de primavera?, ¿o un cobrizo ocaso estival? ¿Quizás el aroma de una flor, el viento libre en tu rostro, la inmensidad inabarcable de la libertad del mar? ¿No es acaso el cielo el celeste cielo?
Yo creo que sí. 



¿No es el cielo el orgullo de tus padres hacia ti?, ¿y el tuyo hacia tus hijos?
Es, sin duda, el cielo, sentarte alrededor de una buena mesa junto a las personas que amas: tus abuelos, tus padres, tus hermanos, tus amigos, tus hijos, tu amad@...



¿Acaso no se alcanza el cielo cuando la persona amada te mira a los ojos y te sonríe?

Sin duda lo es la suavidad de su caricia, o su mano en la tuya.
Y las más altas instancias celestiales, la fusión de los cuerpos de dos enamorados.


¿No es el cielo el nacimiento de un niño sano? ¿Quizás la superación de una enfermedad?
Yo siento el cielo al llenar mis pulmones de aire fresco, y al darme cuenta de que soy un privilegiado porque puedo ver todas las maravillas que me rodean, y escuchar a mis seres queridos hablarme.
Y siento el cielo al darme cuenta de que puedo sentir el cielo.
Y al observarme y darme cuenta de que no me duele nada.

¿Acaso no se encuentra el cielo en las palabras "Te debo la visión de la mañana" o "Canta el agua y crecen paraísos"?

Deja en comentarios tus cielos.

domingo, 31 de julio de 2011

Constrúyete II- Quizás lo social, y sin duda la conciencia



Ocurra lo que ocurra, nuestras vidas contribuyen a un gran proyecto universal. La discordia es armonía no comprendida
Estoicos S. III a.C.

La razón exige que cada hombre se ame a sí mismo
Spinoza S XVII d.C.

Me surgen dudas sobre si desgajar de cada uno de nosotros lo social, como una de las partes que nos completan, es correcto o no.
Después de nuestro cuerpo físico y nuestra mente, quizás lo social pueda significarse como el tercero de nuestros elementos constitutivos. Las relaciones que nos unen a otros seres humanos. Nuestra realización exterior como personas, dinámica y en continuo movimiento, como un fluido, como el propio mundo, como la vida.
Quizás nunca nos completaríamos sin este componente que nos arrastra fuera de nosotros mismos para interrelacionarnos con nuestros hermanos humanos: familia, amigos, compañeros de trabajo, conocidos, desconocidos...
Pero si el objetivo es construirnos y hacer de nosotros mismos el modelo que hemos decidido ser, hemos de contemplar este componente social como uno más de nosotros mismos. Y hemos de decidir quiénes queremos ser y cómo comportarnos socialmente, fijar nuestros objetivos a priori para poder emplear nuestra razón y nuestros esfuerzos de vida cotidianos en la consecución de los mismos, llegando a convertirnos en quienes deseamos ser, inconformistas con la figura interior que nuestro pesimismo existencial nos muestra como inevitable y cerrada, y afrontando/deseando/luchando con nosotros mismos para conseguir esa figura, esa persona, que hemos moldeado mentalmente, mejor, más completa, más enriquecida, más feliz, que nos proporcione más orgullo de nosotros mismos, en la que deseamos convertirnos.

Y para ello ya conoces mis ideas. Ya hemos hablado en más de una ocasión del amor, de la entrega, de la felicidad que Rabindranath Tagore descubrió en el servir. 
¿Qué mayor felicidad interior que la entrega a tus padres y hermanos, quizás hijos, marido/esposa, quizás amigos, o por qué no, personas sufrientes del mundo? 
¿Entrega en qué sentido? En el de estar pendiente de ellos, de sus problemas, de sus inquietudes, de las cosas que para ellos son importantes. Y hacerlas tuyas. Ayudarles a ser felices, a conseguir sus objetivos. Escucharles con atención, darle importancia a las quizás pequeñas cosas que les preocupan y preguntarles después por ellas.
Es sencillo y gratificante.
Simplemente sé familiólatra o mundólatra (acabo de inventar los términos). Ama a tu familia, amigos o humanidad, y recibirás de ellos tanto amor o más del que entregues. Y si no lo recibes tampoco sufras por ello. Disfruta de tu entrega sin esperar nada a cambio. Sé feliz entregando, y no esperes la felicidad de recibir. Quizás es un concepto complicado porque la forma habitual de pensar es egocéntrica, pero debemos hacer un esfuerzo mental por romper los círculos concéntricos en los que fijamos nuestra vida y objetivos- éste es el principal mensaje que deseo transmitirte y que reflexiones sobre él- para quitarnos a nosotros mismos del centro y colocar en él a otras personas: nuestra familia más cercana, nuestros amigos, el millón de niños somalíes con posibilidad de morir de hambre y sed por la sequía actual en el cuerno de África...

En cuanto a la conciencia, querido lector y amigo, creo sin duda que es el lugar donde todos nuestros esfuerzos de construcción de nosotros mismos deben confluir y descansar.
En un mundo donde si Dios existe, o nos vigila o nos ignora. Donde tenemos libre albedrío para construirnos a nosotros mismos y elegir nuestras vidas. Una vida por la que nunca seremos juzgados. Una vida que se extinguirá con nuestra muerta sin consecuencias posteriores, la conciencia es el último lugar, el más elevado, en el que debe centrarse todo nuestro pensamiento, todos nuestros deseos, todas nuestras decisiones vitales, el empleo de nuestro tiempo, la construcción de nosotros mismos y el cambio que debemos ser en el mundo.

La conciencia es el lugar que algún día se asomará a tu pensamiento, y te dirá bajito al oído "estoy orgulloso de ti".
Quien se colocará entre tus ojos y compartirá contigo tus objetivos, ayudándote a mirar más lejos.
Se alojará en tu mente y te acompañará en el camino que has decidido emprender, sintiéndose útil y realizada.

Tu objetivo final debe ser hacerla feliz, pero el de ella es que lo seas tú. Sois complementarios. Ella es parte de ti, aunque debes brindarle tu vida.

La conciencia se siente en varias partes del cuerpo. A veces en el centro del pecho. Otras en el estómago. Y en ocasiones en mitad de la cabeza, detrás de los ojos.
Y tiene una especie de medidor, que puede sentirse también, que te indica su nivel de felicidad, que no es otro que el tuyo propio.

Siéntela, siéntete, y sé feliz siendo la persona que deseas ser.
Constrúyete.
Y construye un mundo nuevo a tu alrededor.

miércoles, 13 de julio de 2011

Constrúyete I- cuerpo y mente


La idea que nos hacemos de nosotros mismos nos transforma hasta el punto de que concluimos por convertirnos en aquello que creemos ser.
Profesor San Martín, catedrático de antropología filosófica

Se trata de transformar el mundo, de mejorarlo, de reconstruirlo. Ésa es la propuesta.
Y para comenzar, utilizando el ejercicio de mejora concéntrica expuesto en la entrada anterior, en capas de cebolla, de adentro hacia afuera, te propongo un ejercicio de construcción personal de ti mismo, con un doble objetivo, que llegues a ser la persona que deseas ser, y con ello alcances la felicidad que te permitirá entregarte a los demás, que es el objetivo final que yo persigo.

Somos más flexibles y moldeables de lo que pensamos. Podemos hacer de nosotros mismos prácticamente lo que deseemos. Sólo hay que tener las metas claras y conocer el camino para alcanzarlas.
Y al igual que propongo una mejora del mundo en un ejercicio en capas concéntricas, propongo para tu construcción el mismo método. Comenzando por:

- El cuerpo:

a) El primer consejo que te sugiero es que dejes de sufrir por aquello que es irremediable. Por ejemplo tu altura o la anchura de tu espalda, o de tus caderas, o la forma de tu cara, o el tamaño de tus pies.
La cultura oriental tiene un proverbio muy sabio: "Si tus problemas tienen solución, no te preocupes, y si no tienen solución, no te preocupes".
Deja de sufrir por lo que no tiene solución. Es el primer paso que debes dar para construirte y asegurarte la felicidad que todo ser humano ansía.
Acéptate.

b) El objetivo no debe ser estar guapo (quizás podamos considerarlo una meta secundaria) sino sentirse bien.
El procedimiento es muy sencillo y todos lo conocemos desde siempre:

- Si te sobra peso ponte a dieta, deja de darle vueltas y de ponerte excusas. Decídelo con convencimiento, y hazlo.
Mi consejo es que ti fijes un día del calendario para comenzar. No más allá de tres meses desde hoy. Y durante el tiempo que resta hasta ese día hagas un ejercicio de auto-convencimiento de que es lo que realmente deseas.
Y tan sencillo como llegado el día comiences con la dieta y la continúes hasta alcanzar la meta que deseas.
El convecimiento del que hablo debe incluir la idea de que una vez alcanzado el peso ideal, nos mantendremos en él durante el resto de nuestra vida, modificando nuestros hábitos alimentarios para no volver a recuperar el peso.

- Haz ejercicio con regularidad. Tres veces a la semana, una hora de caminata rápida, como mínimo. Aunque lo mejor es hacerlo a diario.
No encuentres excusas del tipo "no tengo tiempo" o "me agota el ejercicio". Son sólo eso, excusas que te pones a ti mismo. Es vital que lo hagas y debes empezar cuanto antes.
Mañana a más tardar.

- Bebe dos litros de agua al día como mínimo.

- Y aquello que te produzca infelicidad, y tenga solución, pues ponte a ello y soluciónalo.
Muchas veces las cosas son menos complicadas de lo que se nos antojan. A veces, sólo con dar el primer paso ya nos damos cuenta de ello. Otras, quizás un poco después, pero normalmente cuando nos proponemos algo con seguridad y convencimiento, lo conseguimos.
Hay que dar pasos hacia nuestros objetivos. Ser activos. No van a venir solos hacia nosotros. Debemos ser nosotros los que vayamos hacia ellos. Y sin prisa mejor, que no es buena compañera de viaje, pero sí con persistencia.

- La mente

Se nos ofrecen muchas teorías sobre la estructura o el funcionamiento de la mente, y sobre la diferencia entre cerebro y mente.
Tantas que uno puede elegir la que más le guste y hacerla suya. Yo me voy a atrever a exponer mi propia teoría sobre la mente humana, fruto de la observación de la mía propia y de las personas que están o han estado cerca en algún momento.

Sin duda nacemos con una predisposición genética para determinados procesos mentales. En mayor o menor medida, estamos más capacitados para la memoria, o para los ejercicios de perspectiva espacial, o para el cálculo matemático, o facilidad para aprender otros idiomas, o para entender abstracciones metafórico-poéticas.
Pero son solo predisposiciones, que nos ayudarán en esos puntos concretos, pero que en ningún caso son potenciales cerrados.

La mente es tan moldeable como los músculos. Se ejercita de la misma manera que el biceps, por ejemplo, y los resultados son similares: el incremento de la capacidad y volumen del músculo con el ejercicio periódico.

Por tanto el consejo es sencillo. Mueve la mente. Lee los periódicos para estar al día de la realidad en la que vives. Lee libros: tanto novelas, que te construirán y mejorarán tu capacidad imaginativa, como de consulta, que ampliarán tus conocimientos generales, lo que te complacerá aumentando tu sabiduría.
Haz una carrera universitaria (si ya la has hecho, haz otra). Nunca es tarde. Ampliará tu mente. Y tampoco son válidas excusas del tipo no tengo tiempo. Únicamente necesitas un par de horas al día para hacerlo, y se pueden sacar organizándote un poco mejor, sólo tienes que decidir querer hacerlo.

Y obsérvate, esto hará que te conozcas mejor y sepas cuáles son tus capacidades innatas y tus potenciales mentales.
Separa tu análisis en las siguientes áreas de trabajo contigo mismo:
- Percepción (entrada de datos en nuestro cerebro)- No es objetiva, más bien al contrario. Cada uno de nosotros enfoca sus percepciones de una manera diferente, y los archivos que guardamos en nuestro disco duro son por tanto diferentes.
Trata de no ser pesimista en exceso. Los pesimistas niegan serlo y afirman ser "realistas", pero hay personas que a priori están predispuestas a la negatividad y a poner en duda la información que reciben, como a la defensiva de posibles engaños.
Abre tu mente a todo lo que te rodea sin demasiados filtros internos. Y siente como el mundo es casi siempre amable y el enfoque de nuestras percepciones del exterior debe ser positivo, optimista y enriquecedor.
- Memoria (almacenamiento de datos (información que incluye desde hechos hasta opiniones, pasando por emociones))- Con el renovado enfoque de las percepciones, con la memoria lo mejor que podemos hacer es gimnasia, realizando ejercicios memorísticos con frecuencia.
Memoriza los números de teléfono de tu gente cercana y no marques desde la agenda de tu móvil.
- Razón-capacidad de toma de decisiones. No te precipites, tómate tu tiempo, analiza bien el problema, y toma la decisión que más se adecue a ti mismo.
Empatiza con los que te rodean y ponte en su lugar antes de decidir.
- Creatividad- Es una de las áreas mentales que producen mayor satisfacción. Crea de la nada aquello que desees. Escribe un cuento, o un poema, o una novela, o un ensayo. Pinta un cuadro. Moldea una figura de arcilla. Aprovecha trastos antiguos para realizar esculturas...no dejes de hacerlo, y persevera porque quizás al principio tengas tu área creativa un poco oxidada, pero cuando los futuros resultados te complazcan, te sentirás vivo y parte del universo creativo.
- Emociones-deseos-voluntad- carácter.
No es sencillo pero sí posible. Imagínate, piensa quién quieres ser. Desea ser una nueva persona diferente (si no te gustas. Caso contrario disfruta al máximo de la persona que eres y entrégate a los demás) y decide serlo desde este mismo momento.

Construye tu cuerpo y tu mente, y el mundo tendrá otro color más brillante. Una luz que irradiará tu nuevo yo, y que iluminará oscuridades cercanas, con certeza.

viernes, 8 de julio de 2011

¿Cómo mejorar el mundo?


Atiende ahora a mis palabras, halladas a costa de dulces fatigas
Lucrecio S I a.C.


Sugiero un ejercicio en círculos concéntricos:

1- Mejórate tú mismo- constrúyete- sé feliz.

Tú te conoces mejor que nadie y sabes cuáles son esas áreas de tu carácter/personalidad que podrías mejorar. Únicamente con tomar la determinación de desear hacerlo ya estás construyendo un nuevo tú.
Los engranajes del carácter son moldeables, como la plastilina, como la miga de pan, a voluntad. No creo en personalidades inquebrantables, ni en formas de ser genéticas y férreas.
Creo en la razón como dueña y señora de nosotros mismos. No somos como somos y no hay nada que hacer. Somos como somos, pero podemos ser como queramos ser.

El irascible puede controlar su cólera si realmente desea hacerlo, no me cabe la menor duda.
El egocéntrico puede descentrarse a voluntad.
El mentiroso compulsivo puede dejar de mentir en cuanto se lo proponga, sin el menor esfuerzo.
El envidioso puede sentirse reconfortado marcándose objetivos propios.

Te propongo un ejercicio de reflexión interna profundo. Tómate unos días de vacaciones y dedícatelos a ti mismo. Analízate de nuevo, haz una fotografía de tu interior presente, y esboza el yo que deseas ser. Después compara ambos y simplemente decide serlo desde ese momento. No te costará, te lo aseguro. Somos un flujo continuo en construcción, somos fruto de nuestra herencia genética, de nuestras circunstancias vitales, y de nuestra razón, que mueve nuestro deseo, y que es capaz de moldearnos a voluntad.

Sé quien quieres ser y alcanza la felicidad. Siendo tú más feliz, el mundo habrá cambiado a mejor.

2- Mejora tus relaciones en casa. Cónyuge-hijos-padres-hermanos

La convivencia a veces es dura. Vivir bajo el mismo techo, tener que acoplar nuestros deseos a los del resto de personas con las que vivimos se convierte en una lucha de intereses de difícil acuerdo.

Abogo de nuevo a la razón para que sepamos analizar a cada uno de las personas con las que convivimos y seamos capaces de ponernos en su lugar en cada momento, empatizar con ellos y darnos cuenta de que sus deseos pueden ser diferentes a los tuyos, y que eso no implica que tengas que luchar permanentemente con él o ella.

Debes pensar que las personas con las que convives, tus familiares más cercanos, tu esposa, tu marido, tus hijos, tus hermanos o tus padres, son las más importantes de tu vida y debes entregarles todo el amor que puedas ofrecer. Amar es renunciar a veces. Otras ofrecer, las más.
Es sin duda mucho más gratificante tener un buen ambiente familiar en el hogar, a que se cumplan tus deseos sobre asuntos prosaicos como a qué hora comer, quién recoge los platos, o quién lava la ropa.

Entrégate a tu gente, hazles felices y tú lo serás mucho más. Rabindranath Tagore dijo: “Dormía, y soñaba que la vida era alegría. Desperté, y vi que la vida era servicio. Serví, y vi que el servicio era alegría”. Ése es el mensaje que quisiera que comprendieses bien, que la felicidad que alcanzas siendo servido, o consiguiendo tus caprichos, es efímera e insustancial, y que la verdadera felicidad, la que refresca nuestros corazones y nos alimenta la vida, se consigue entregándonos sin esperar nada a cambio, que servir a quien amas es la auténtica felicidad. Y favorece la construcción de un mundo mejor.

3- Mejora tus relaciones familiares-sociales-entorno cercano

Las relaciones personales-afectivas son como seres vivos. Es necesario alimentarlas adecuadamente para que sobrevivan. En casa regamos cada una de nuestras plantas para que estén bonitas y adornen nuestro hogar.

Las relaciones hay que regarlas también, pero no a todas con el mismo agua.

De nuevo debes realizar un ejercicio de reflexión profunda sobre este asunto. Te sugiero que en esta ocasión utilices un papel y escribas, en una columna, los nombres de tus familiares cercanos, y en otra el nombre de tus amistades, personas cercanas, compañeros de trabajo…

Y dedícale a cada uno de ellos, uno a uno, unos minutos de pensamiento sereno. Analiza tu relación con esa persona y define, no te costará, la manera en que podrías mejorarla.

Te anticipo que la mejor manera de mejorar tu relación con una persona es haciendo todo lo posible para que se sienta bien. Escúchale con atención cuando te hable, mírale a los ojos con franqueza, preocúpate por sus preocupaciones y haz lo posible para que dejen de serlo. Hazle saber que le aprecias, díselo directamente. Pregúntale por su gente querida. Pronuncia su nombre cuando le hables o le saludes.

Descéntrate. Uno de los mayores problemas que observo en la sociedad en la que me muevo es el egocentrismo. Nos pasamos la vida pensando en nosotros mismos y en nuestras necesidades o caprichos. Es necesario descentrarse mentalmente para ocuparse de las necesidades de aquellos a quienes apreciamos.

Siembra y recogerás, dice un refrán en el que creo firmemente. Siembra, reparte cariño, amabilidad, cordialidad, amistad, franqueza, comprensión y ayuda, y recogerás multiplicado todo aquello que entregues con ilusión y desinterés.

El mundo será sin duda un lugar mejor si tus familiares y amigos sienten que tienen una relación afectiva amable, cariñosa y cordial contigo.

4- Mejora-ayuda a tu Comunidad

Podemos entender por Comunidad tu aldea, tu pueblo, tu barrio, tu ciudad, o incluso tu país.

Siempre hay maneras de hacerlo. Asociaciones de vecinos, asociaciones locales, sindicatos de trabajadores, partidos políticos… aporta tu razón, tu sentido común, tu trabajo, tu verdadero espíritu de servicio público, y lucha por mejorar la situación de tus conciudadanos, haciendo lo posible por mejorar la cotidianidad de los desempleados, ancianos, niños, enfermos, pensionistas, discapacitados y resto de personas de tu Comunidad.

No hay mucho más que decir salgo que realices esta función con ánimo constructivo y de entrega, vuelvo a decir. Tu esfuerzo revertirá en tu comunidad, en tu gente cercana y en ti mismo, y el mundo será un poco mejor.

5- Contribuye a mejorar la situación de indefensión de los más necesitados del mundo

Ya lo hemos hablado antes en este blog. Más de 1000 millones de personas pasan hambre en el mundo. Miles de niños menores de 5 años mueren cada día de hambre, sed o enfermedades comunes.

Podría dar muchos más datos pero no creo que sea necesario en este momento.

El mundo está malherido, sangra por tres cuartas partes de su cuerpo. Debemos hacer algo para tapar alguna herida, aunque sea menor.

Colabora con alguna ONG o monta una. Dona dinero si puedes, hazte voluntario, hazte cooperante, piensa en alguna actividad que redunde en beneficio de todas estas personas que necesitan ser ayudadas.

Siéntete hermanado con ellos, porque así es, y preocúpate de su felicidad.

Dedica una parte de tu vida a devolverle a la vida todo lo que has recibido de ella, o quizás un poco más.

No les olvides nunca, ni un solo día de tu existencia, porque cada día te necesitan, cada día, y no una vez al año en Navidad.

Y contribuirás a que el mundo sea un lugar mejor y más amable para todos.

Te quiero mucho, lector.

jueves, 7 de julio de 2011

Replanteamiento de la herencia cultural recibida- Mejorar el mundo.


Nada se hace para ti, antes tú mismo te haces en orden al universo.
Platón

El tiempo del emplazamiento es el tiempo del mientras, el tiempo en el que tenemos en nuestros manos la definición de nuestra vida.
Aranguren.

Debemos huir de ese amado “yo” sobre el cual se apoya nuestro propósito.
Kant

El amor es lo único que crece cuando se reparte.
Antoine de Saint-Exupéry

En realidad no estoy diciendo nada nuevo. Sólo hay que reflexionar un poco sobre los aforismos de esta entrada para darse cuenta de que el mensaje no es original.

El profesor Aranguren lo llama "tiempo del emplazamiento", o "tiempo del mientras", que no es otro que todo nuestro tiempo, nuestra vida, nuestro camino. Su visión cristina de la existencia le exige comprender la vida como un intermedio, aquello que Unamuno temía cuando afirmaba "Tengo esperanza en que nuestro trabajado linaje humano sea algo más que una fatídica procesión de fantasmas que van de la nada a la nada".

Ya conocéis algunas de las respuestas. La ciencia, el sentido común y la razón demuestran que el hombre dispone de libre albedrío sobre la Tierra. Disponemos de libertad absoluta para vivir las vidas que deseemos, quizás con las limitaciones materiales que la base de la pirámide de necesidades exige. Disponemos de una única vida, sin premios ni castigos en el más allá, sin futuras vidas espirituales fruto de nuestros actos en esta efímera vida de apenas unas décadas.
Lo que no significa que no exista Dios. Hablaremos de ello más adelante. Significa que no hay intervención de ningún tipo. Por supuesto no hay destinos escritos, y no hay deseos divinos en nada de lo que ocurre en nuestro planeta, ni bueno ni malo.
Quizás somos un experimento. Quizás estamos siendo observados. Quizás simplemente estemos solos.  

Debemos por tanto replantearnos la herencia cultural recibida, fruto de concepciones de vida erróneas, y reflexionar sobre nuestro presente y futuro en base a estas nuevas verdades conocidas. No vamos a ser juzgados tras la muerte porque el alma es un concepto inventado por los que nos antecedieron, que no poseemos, y que nunca se separará de nuestro cuerpo para vivir otras vidas. Sin este condicionamiento de nuestros pensamientos u obras, y con la certeza de nuestra libertad no cercenada por intervenciones celestiales, está en nuestra mano decidir lo que deseamos hacer con nuestra vida y con nuestro mundo, y debemos ser lo suficientemente inteligentes como para ponernos de acuerdo en el objetivo que pretendemos alcanzar entre todos.
Quizás sí transcurra nuestra vida de la nada a la nada. Sin embargo, coincido con Platón en que no es el entorno el que gira en torno a nosotros mismos, sino cada uno de nosotros el que construye el mundo, el que le da forma y moldea. Venimos de la nada y terminaremos en la nada, pero nuestra vida, cada una de nuestras pequeñas vidas aparentemente intrascendentes, transforma el mundo en el que hemos tenido la enorme fortuna de vivir.

Kant ya nos dio la fórmula de convivencia que hago mía y comparto con el mundo. Debemos huir de ese amado yo sobre el cual se apoya nuestro propósito y dedicar nuestro esfuerzo, trabajo, inteligencia e ilusión a mejorar el mundo. Sé que es una afirmación compleja y que demanda una reflexión más profunda. ¿Qué significa mejorar el mundo?, ¿cómo puede cualquiera de nosotros mejorar el mundo?

Dedicaré la próxima entrada a explicar lo que entiendo por mejorar el mundo, aunque el bueno de Saint-Exupéry ya nos dio una pista, "el amor es lo único que crece cuando se reparte".


sábado, 25 de junio de 2011

Transmigración de las almas en las religiones dhármicas


Nadie quiere que le recuerden cuan difícil resulta conciliar la existencia del mal con la omnipotencia y la soberana bondad de Dios.
Sigmund Freud S. XIX y XX d.C.

Para el pueblo oriental, lo verdaderamente importante de una enseñanza, no es quién la escribió, o la pensó, o la transmitió, sino la enseñanza en sí. Por eso, sus textos religiosos son compendios de ideas, enseñanzas, reflexiones de muchos de los sabios que nos precedieron, sin importar su nombre.

Para nosotros los occidentales es necesario conocer quién es el creador de las ideas que se transmiten. De esta forma podemos estudiar a la persona, no su mensaje, y darle o no credibilidad a sus ideas. Sin embargo, los orientales no se detienen a investigar al sabio, sino que le conceden credibilidad o no, directamente a sus ideas. Y si las aceptan, se despreocupan del emisor.

Es por ello que no es posible reconstruir la historia de la idea de la transmigración de las almas, para analizar sus orígenes de autor, mitológicos o sociales. Pero si hay otras muchas reflexiones que hacer sobre ella.


La reencarnación, metempsicosis, transmigración de las almas, tiene su origen, una vez más, en el mito, en la inventiva de nuestros predecesores, que de una forma, quizás interesada, quizás con convencimiento de la verdad que transmitían, y en todo caso inconscientes de la repercusión cultural histórica que tendría para la humanidad, lanzaron al mundo sin, a mi juicio, demasiada reflexión.

En el pensamiento religioso hinduista, la creencia en la transmigración aparece por primera vez en forma doctrinal en las escrituras religiosas indias llamadas Upanishad, que reemplazaron a los antiquísimos textos épicos no filosóficos llamados Vedas (entre el 1500 y el 600 a. C.). Las Upanishad fueron escritas entre el 400 a. C. y el 1600 d. C.


Me voy a detener un poco en los Vedas (literalmente ‘conocimiento’, en sánscrito) que se denominan a cuatro textos muy antiguos, base de la desaparecida religión védica, precursora de la religión hinduista.

En conjunto, los cuatro Vedas, las decenas de Upanishads y el Vedanta sutra se llaman shruti (‘lo escuchado’), la “revelación comunicada oralmente por Dios a algunos sabios en el pasado”. De nuevo nos encontramos con revelación divina directamente transmitida desde la boca de Dios a los oídos del elegido (igual que Zoroastro, igual que Mahoma, igual que Moisés, igual que Jesús...).

De entrada voy a sacar una conclusión lógica de estas revelaciones divinas. Es muy sencilla: los mensajes transmitidos por Dios a aquellos que recibieron su palabra, no son similares. Cabe por tanto una conclusión de posibilidades. O bien no es el mismo dios el que transmite el mensaje, o bien sí es el mismo dios pero ha cambiado de ideas, o bien estas revelaciones fueron fruto de la inventiva o de la alucinación psíquica de los que las recibieron (aunque fuese una inventiva bienintencionada, que no lo dudo en absoluto).


A- Cada Veda se subdivide en dos partes claramente identificables:


1. Mantras, esto es, las palabras de oración y adoración dirigidas al fuego, a alguna forma del Sol o a alguna forma del aire, cielo, viento, etc. (en ningún caso a un dios) con pedidos de riqueza, salud, longevidad, ganado, hijos, victoria, e incluso perdón de los pecados (las crónicas preocupaciones del ser humano).
2. Bráhmana, consistente en explicaciones detalladas para llevar a cabo ceremonias en las que se podían utilizar con provecho los mantras.


Los mantras son también tres:

1. Rich (Rig), los cuales son versos en alabanza, con métrica, compuestos para ser recitados en voz alta, y plegarias litúrgicas para recitar en los sacrificios.
2. Iáyus (Iáyur), que están escritos en prosa para murmurarse durante un sacrificio de fuego.
3. Sāman (Sāma), versos métricos para ser recitados durante las ceremonias de la planta soma (droga psicotrópica que sólo los sacerdotes bráhmanas podían utilizar) (estoy totalmente convencido de que estas alucinaciones artificiales son origen de muchas de nuestras creencias actuales).


B- Upanishad designa a cada uno de los más de 200 libros sagrados hinduistas escritos en idioma sánscrito entre los siglos IV a.C. y siglo XVI d.C., de los que no se conservan la mayoría de los autores por la explicación inicial a esta entrada.

Upa ni-shad significa ‘sentarse más bajo que otro (para escuchar respetuosamente sus enseñanzas).

Frente a la religión oficial expresada en los Vedas, las Upanishad presentan una nueva cultura, ligada al mundo de los artesanos y comerciantes de las ciudades del norte de la India, que concibieron formas de vida y gobierno más flexibles y participativas (ya hemos hablado de este hecho sociocultural que se repitió en todo el mundo). En este ambiente, muchas personas rechazaron la religiosidad y ceremonias de los Vedas y reaccionaron contra el poder de los sacerdotes bráhmanas. Entonces se escribieron las Upanishad y aparecieron nuevos grupos religiosos, como el yainismo y el budismo.


Las Upanishad se basan probablemente en las experiencias de personas que, cansadas de la religión oficial, se retiraron a los bosques para vivir como ascetas o ermitaños, pensaron por su cuenta y luego difundieron sus ideas. Los autores de estos libros se reunían para escuchar la palabra de algún maestro espiritual y conversar sobre la divinidad.

Frente al politeísmo de los Vedas, la doctrina upanishádica defiende la existencia de una divinidad Brahman única y absoluta, que a veces se identifica con el creador del universo (el dios Brahmá), a veces con su conservador (Visnú) y a veces con su destructor (Shivá).


En las Upanishad se dice que el hombre está conectado con la divinidad y puede llegar a identificarse con él «a través del hilo que une este mundo con el otro mundo y con todas las cosas». La salvación consiste en comprender que la realidad eterna es igual al atma, el alma de cada individuo.

Para la nueva doctrina, todo lo que sucede está constantemente cambiando, siguiendo un ciclo que se repite. En ese ciclo, cada ser persigue realizar su dharma, aquello para lo que está hecho. El dharma del agua es fluir; el del fuego, quemar; el del pez es nadar; el del ave, volar. El dharma del ser humano consiste en alcanzar la salvación y unirse a la divinidad.


El tema principal de las Upanishad es la naturaleza del Brahman (el alma universal) y la doctrina fundamental expresada es la identidad del atma con el Brahman. Las Upanishad expresan las formulaciones de esta verdad doctrinal. En las Upanishad se habla de otros temas como la naturaleza y propósito de la existencia, diversas formas de meditación y culto, escatología, salvación y se expone de manera bastante detallada la teoría de la transmigración de las almas, en la que el concepto de “Karma” es principal.


Tanto el budismo como el hinduismo creen que mediante la práctica de esas respectivas religiones, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos (que se enumeran igual en ambas religiones):

1. nacimiento
2. enfermedad
3. vejez
4. muerte.

Usualmente se asocia el karma con la reencarnación, ya que una sola vida humana no alcanzaría para experimentar todos los efectos de las acciones realizadas («cobrar» todo el bien que se ha hecho o «pagar» todo el mal que se ha realizado en vida).


En religiones teístas (como el hinduismo o el cristianismo) existe el concepto de alma. Bajo el punto de vista del karma, la reencarnación sería la nueva encarnación del alma en un nuevo cuerpo físico, en tiempo futuro, en el útero de una nueva madre.

En el hinduismo, el concepto de alma individual, o jiva-atman, es una chispa del Espíritu Divino (atman) que todos tenemos, a diferencia del budismo, en que el objeto de la reencarnación corresponde a un registro de la mente.


Se entiende que existe un estado de pureza y sabiduría original, latente pero dormido, en la vida de todos los seres humanos. En el concepto oriental el ser humano olvida su naturaleza superior y se identifica erróneamente con el cuerpo en cada nuevo nacimiento.

La reencarnación —o transmigración de las almas— es el paso hacia la siguiente existencia física. El karma determina las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida. Sin embargo, el estado de pureza y sabiduría latente sigue intacto y desarrollándose lenta y progresivamente vida tras vida, en una especie de evolución espiritual del alma/cuerpo astral a través de numerosos cuerpos físicos y personajes, un largo viaje desde nuestra naturaleza inferior o animal hasta nuestra naturaleza superior o divina.
eitero en la idea de que los mensaje religiosos a lo largo de la historia de la humanidad son fruto de las circunstancias sociales, interesadas o no, tal como acabamos de volver a analizar, y sin duda nacen de la imaginación de un hombre desconcertado, que no comprende lo que le rodea, y además no asume la muerte como el último paso natural de la vida.


Como conclusión me reitero en la idea de que los mensaje religiosos a lo largo de la historia de la humanidad, interesados o no, con ánimo de engaño, o con convencimiento de verdad, son fruto de las circunstancias sociales, tal como acabamos de volver a analizar, y sin duda nacen de la imaginación de un hombre desconcertado, que no comprende lo que le rodea, y además no asume la muerte como el último paso natural de la vida.

viernes, 24 de junio de 2011

Origen mitológico de las religiones dhármicas orientales


El pensamiento que no se decapita desemboca en lo Transcendental.
Theodor Adorno S. XX d.C.


Estos son los orígenes mitológicos de las religiones dharmicas orientales sobre los que se asientan las creencias presentes de 2.500 millones de personas (Hinduismo, budismo, jainismo, brahmanismo y sijismo).


Tras cada muerte el Iama es quien juzga nuestro karma (actos, palabras y pensamientos de la vida). Iama es el señor de la muerte.


Iama en los «Vedas» (primeros textos religiosos dhármicos, postprehistóricos) es el primer ser mortal. Había nacido de Vivasvat (el dios del Sol) y de su esposa Saraniú. Su hermano, el séptimo Manu, otra forma del primer hombre, es hijo de Vivasvat con su esposa Samguiá, quien era el reflejo o la sombra (chaia) de Saraniú. Al morir, debido a que fue el primero en llegar al Cielo, se le nombró líder de los muertos (todavía no los juzgaba).


Tiene dos perros guardianes de cuatro ojos, llamados Shabala con manchas de colores.


Su hermana Iamī es su melliza, que fue la primera mujer. Iamau mithunau quiere decir ‘dos gemelos de distinto género’. El décimo mándala (capítulo, círculo) del Rig-veda contiene un himno (10, 10, 14) en el que ambos se cantan uno al otro. Iama resistió los avances sexuales de su hermana (el primer incesto). Después de que él murió, ella lo lloró tanto que los devas —para hacerle olvidar su dolor— crearon la noche.


En los Vedas, Iama es llamado “rey” (samgamano yananam: ‘el que reúne a la gente’) y dirige bondadosamente sobre los antepasados muertos (pitri), cuyo camino está custodiado —para evitar que entren los vivos— por dos perros manchados (de cuatro ojos y amplio hocico), vástagos de Śaramā y parecidos al can Cerbero griego de tres cabezas.


En la mitología posvédica, su hermana Iamí es conocida también como Iamuna (el larguísimo río Yamuna, paralelo al Ganges).


En sánscrito, la palabra iama no sólo significa ‘mellizo’, sino también ‘prohibición’ y ‘restricción’ (como en el iama y el niiama del yoga). Así que gradualmente en la mitología puránica, Iama empieza a aparecer como Iámarash (el rey de la prohibición) y como Dhármarash (rey del deber) o Dharma (la personificación del dharma, ‘deber o religión’).


Es el castigador de los muertos, y es quien mide la balanza del karma. Vive en una región del inframundo llamada Iamapura (‘ciudad prohibida’).


Cuando un alma abandona su cuerpo, se encuentra con Iamarash. El contador Chitra Gupta lee un informe acerca de todas las actividades de esa alma en particular, que están registradas en un libro llamado Agra-samdhana (agra: ‘principio’, sam-dhānā: ‘reunión, poner todo junto’). Luego Iamarash da su justa sentencia inapelable.


En el Majábharata se describe a Iama con ropajes color rojo sangre, cuerpo brillante, corona sobre la cabeza, ojos relampagueantes. Como Varuna (el anterior rey de la muerte védico) lleva en su mano un lazo (con el que ata al alma luego de arrancarla del cuerpo) del tamaño de un pulgar humano. También se lo representa con gesto severo, de piel verde, vestido de rojo, montado sobre un búfalo. Sostiene una maza de oro en una mano y el lazo de la muerte en el otro.


Su morada se llama Iamaloka (‘el planeta de Iama’) o Kshaia (‘desgaste, destrucción’).


En las mitologías más modernas (por ejemplo, el Bhágavat-purana, del siglo XI d. C.) se lo presenta siempre como una deidad terrible, que inflige torturas inimaginables (llamadas yātanā) a las almas en el infierno.


En la mitología griega el papel de Iámarash correspondería al de Plutón y Minos.


Iama podría ser uno de los dioses más antiguos del mundo, porque se han encontrado dioses parecidos de uno u otro tipo por toda Eurasia:


• Yima en el zoroastrismo persa.
• Yan-luo (traducción al chino del término sánscrito Iama Rash (rey Iama).
• Enma (Iama), Emma-O (rey Iama) o Enma Dai-Ō (‘gran rey Iama’), en la mitología japonesa.
• Algunos incluso creen que también comparte las mismas raíces mitológicas de Abel (el segundo hijo de Adán, asesinado por su hermano mayor Caín).
• Iama es venerado en Tíbet como guardián del ejercicio espiritual, y fue probablemente venerado aun antes del siglo VII, cuando Tíbet se convirtió desde el bön al budismo.
Iamī es la diosa de la muerte y reina sobre las almas de las mujeres en el submundo (Naraka). Es la consorte de Iama, el señor del inframundo.
• Ymir (de la mitología escandinava). 


viernes, 17 de junio de 2011

El alma no existe


Dios es concebido no por la reflexión filosófica, sino más bien por la necesidad de adularle para tenerlo propicio.
Hume S. VXIII d.C.

Las evidencias son tan obvias que cuesta creer que todavía nuestro mundo se mueva a golpe de temor espiritual por lo que vendrá después.

Si analizamos con detenimiento la historia del alma (ver entradas anteriores) y nos paramos a reflexionar sobre las circunstancias históricas que favorecieron esas ideas, enseguida nos damos cuenta de que todo, y siempre, ha sido fruto de la invención humana.

Siglos de luchas entre nuevas ciudades, nuevos reyes, nuevos imperios, necesitados todos de victorias frente a los adversarios, para dominarles y garantizar la sostenibilidad y crecimiento, favorecieron las invenciones de Zoroastro, o personajes similares en la post-prehistoria, antes de la Grecia Clásica, antes de los filósofos que han construido nuestro pensamiento, transmitido generación tras generación por convenciones culturales generalmente aceptadas, y de las que debemos liberarnos cuanto antes. Invenciones en las que ya nadie cree, como la pirámide jerárquica de ángeles y arcángeles que Zoroastro transmitió, pero que mantienen su influencia en nosotros.

El orfismo acepta este pensamiento sobre el pecado y la culpa, y el juicio final tras la muerte del cuerpo físico, de donde el gran precursor de la espiritualidad mundial, Platón, bebe sus teorías y las acepta.

Ya en la misma Grecia Clásica, Aristóteles terreniza el concepto de alma platónico y lo baja de los cielos para convertirlo en una sustancia mortal que da forma a nuestro cuerpo en potencia.

Pero Aristóteles fue platonizado por Santo Tomás, y todos los neoplatónicos posteriores se ocuparon de mantener viva la idea de un alma inmortal, y un juicio final en el que, si nuestros actos en la Tierra habían sido coherentes con los mandatos de los elegidos por Dios, las iglesias, nuestra alma viviría el resto de la eternidad en un cielo maravilloso, pero que si nos apartábamos de sus mandatos, que generalmente conllevaban favores económicos hacia esos mismos elegidos, nuesta alma sufriría terribles sufrimientos en el infierno para siempre.

Un infierno que para Juan Pablo II no es sino la sensación interior en esta vida del que vive apartado de la luz de Dios, pero no un lugar real donde las almas penarán durante toda la eternidad por sus actos alejados de la doctrina religiosa, del dogma humano.
Me pregunto qué diferencia hay entre el infierno, del que se reniega públicamente, y el cielo. ¿El cielo sí existe pero el infierno no? ¿Y si no nos hemos comportado adecuadamente durante nuestra vida? ¿Qué pasará con nuestra alma? ¿Iremos al cielo en cualquier caso?

Finalizada la Edad Media y la vergüenza que para la humanidad representan 12 siglos de teocracias crueles e inhumanas, los pensadores, los sabios que han reflexionado sobre el alma, han obviado tomar postura alguna en favor o en contra de esta suerte de cuerpo etereo que entra y sale de nuestro cuerpo, para llamar alma, bien a la mente, bien a las emociones.
Creo que no ha habido valentía suficiente entre la intelectualidad, al menos hasta la modernidad, para afirmar la evidencia de la no existencia del alma. Quizás porque dejaba al hombre en una situación complicada, en lo referente a lo moral, a la convivencia. Porque después de todo, si los humanos en su mayoría aceptamos la idea de que el alma no existe, y que nunca nos enfrentaremos a un juicio por nuetros actos vitales, ¿cómo podríamos reaccionar?

Sin duda ése ha sido el miedo histórico a romper con siglos y siglos de mentiras.

Afirmo que el alma no existe, y que nunca nos enfrentaremos a un juicio final sobre nuestros actos condicionados por el miedo. 
Y afirmo que los hombre estamos preparados para asumir este hecho, para eliminar las religiones de nuestras vidas, y para actuar en un mundo sin alma con mayor humanidad, capacidad de convivencia, honestidad con nosotros mismos, y solidaridad, que la que la supuesta falsedad espiritual pretendía conseguir.

martes, 14 de junio de 2011

Pirámide de necesidades II- Octava necesidad- Soy un tipo afortunado



La humanidad, por distintos y convergentes caminos, ha descubierto que el modo más seguro y eficaz de conseguir la felicidad y la justicia es afirmando el valor intrínseco de cada ser humano.
José Antonio Marina- filósofo contemporáneo


Soy un tipo afortunado, sin duda. Únicamente debo detenerme a reflexionar un poco sobre cada una de las líneas de la pirámide de las necesidades de Maslow para darme cuenta.

1- Tuve la enorme fortuna de nacer en un país europeo desarrollado, en una familia humilde, sí, pero incluso las familias más humildes de países desarrollados europeos tienen todas sus necesidades primarias satisfechas.
Nunca he pasado hambre, ni sed. Siempre he tenido una cama en la que dormir, y un techo que resguardaba mis fríos.
Mi yo animal nunca, desde mi nacimiento, ha tenido ninguna necesidad no cubierta.

Soy un privilegiado. Miles de millones de personas no tienen mi misma suerte.


2- En cuanto a las necesidades de seguridad, con franqueza, nunca he tenido sensación de que nada de lo que me rodea peligre. Fuí protegido por mis padres hasta que pude abandonar el nido y enfrentarme al mundo por mí mismo. Ahora tengo estabilidad familiar, emocional, laboral y económica. 

Soy un privilegiado, lo sé. 


3- Me siento plenamente integrado en mi pareja, mi familia, mis amigos, mi ciudad y mi país.

Amo y soy amado. Tengo tres hijos maravillosos a los que adoro. Todos en mi familia se encuentran bien y son relativamente felices (siempre hay un poso de insatisfacción en cada uno de nosotros del que hablaré un poco más adelante).
Mi gobierno se preocupa por mis derechos y me protege ante peligros sociales.


4- Tengo una razonable autoestima. Me considero un hombre inteligente, socialmente aceptado y respetado.


5- Creo haber aprovechado mi potencial. Y además tengo muchos planes de futuro que me ilusionan. He escrito algunos libros de cuentos y un par de novelas. Este blog y lo que pretendo transmitir me satisfacen sobremanera.


6- He leído y estudiado todo lo que me ha inquietado, lo que me ha permitido alcanzar muchos lugares de conocimiento, e incluso encontrar respuestas que muchas personas buscan a lo largo de su vida sin encontrarlas.


7- Encuentro verdadero placer estético en el arte, sobre todo en el literario. Me fascina el mensaje bien escrito y la palabra bien pronunciada en el lugar y momento correctos.

 

Las 7 necesidades de Maslow las tengo cubiertas. Soy un tipo afortunado, sin duda. Debería sentirme un hombre completo, feliz, realizado y sin deseos adicionales. Debería alcanzar ese ansiado Nirvana anunciado por Buda cuando no se tienen deseos, porque los he cumplido todos, por un camino diferente al óctuple que pronunciaba el asceta, pero los he logrado.

Sin embargo no me siento así. No me siento pleno, ni satisfecho, ni realizado, ni siquiera me siento feliz. Todavía tengo ansiedad en mi cerebro insatisfecho, ¿por qué? Parece claro que deben existir más niveles de necesidad. y quisiera plantear al menos uno.


Ahora que tengo todas mis necesidades cubiertas, siento la necesidad de que las personas a las que amo, cercanas y lejanas, las tengan también. Esa es mi octava necesidad no cumplida, la que me genera insatisfacción interior y desasosiego.


Nunca podría sentirme totalmente pleno sabiendo que miles de millones de personas a las que amo, a las que considero mis hermanos, mi familia humana, no cubren ni siquiera el primer escalón de la pirámide.


Y reflexiono sobre esta insatisfacción personal, y sobre el hecho de que el cerebro humano haya pensado y actuado, en el pasado, de manera similar ante mismas situaciones, en lugares y épocas diferentes. Y me pregunto si cada tipo afortunado que tenga toda la jerarquía de necesidades cubiertas tendrá, como yo, una nueva necesidad vital de compartir su dicha y extenderla a otras personas menos afortunadas.

Y me respondo que estoy totalmente convencido de que así es y será siempre.


Y este convencimiento me obliga a dar un paso más en mi reflexión y a deducir de ella que el objetivo final de los hombres, la respuesta a ese ¿qué hacemos en este mundo?, es, lo veo nítido y cristalino, mejorar la situación de la especie humana, en su conjunto, hasta que todos nos sintamos plenos, satisfechos, realizados y felices.

Sin excepción.